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La Cantera (Santa Fe)

KIRCHNER NO CREE EN EL DIALOGO POLITICO QUE PREGONA

Declaraciones del nuevo Presidente de la Juventud Radical:

El flamante Presidente de la Juventud Radical, el dirigente juvenil santafesino Hernán Rossi, afirmó hoy que el gobierno de Néstor Kirchner no cree honestamente en el diálogo político que pregona. Su convocatoria al mismo responde en cambio a su desesperación frente al evidente fracaso de sus políticas, a las que calificó como erráticas e improvisadas.

Rossi sostuvo que el radicalismo debe abstenerse de participar de cualquier diálogo que no sea el que naturalmente se lleva a cabo en el marco del Estado de Derecho, es decir el que se desarrolla en el ámbito del Congreso de la Nación, donde los partidos de la oposición dialogan con el partido de gobierno, acordando agendas y políticas de estado. Cualquier otra metodología será vista por la sociedad como pactos o contubernios.

Resulta fundamental para el fortalecimiento de nuestra democracia representativa que la ciudadanía distinga entre gobierno y oposición, de manera de visualizar la alternativa si decide cambiar la voluntad de su voto. No debemos amontonarnos los partidos bajo la falsa consigna de la Unidad Nacional, ya que ésta se realiza a través del pacto fundamental que es la Constitución Nacional, sostuvo el Presidente de la Juventud Radical.

En cambio resultaría auspicioso que la Unión Cívica Radical, a través del Comité Nacional y de los Bloques Legislativos, en su carácter de principal partido de oposición institucional, iniciara una ronda de diálogo con todo el arco político opositor a fin de coordinar estrategias comunes frente al peronismo, en el Parlamento.

Finalmente Rossi alertó sobre la peligrosa estrategia de confrontación permanente entre sectores, alentada por el Presidente Kirchner, destinada a profundizar las diferencias en una sociedad ya por sí fragmentada como consecuencia de las políticas

neoliberales de los años noventa, que completaron el proceso iniciado en 1976 por la última dictadura militar. Los sectores populares somos los primeros perjudicados por este tipo de políticas que plantean falsas contradicciones para ocultar la verdadera raíz de la profunda desigualdad existente en la Argentina.

Hernán Rossi fue electo Presidente del Comité Nacional de la Juventud Radical el viernes 13 de agosto en el Plenario de Delegados con 44 votos sobre un total de 64 delegados acreditados, como cabeza de la lista “Federal y Progresista”. Fue Secretario General de la Mesa Nacional de Franja Morada y actualmente milita en la Corriente interna del radicalismo Cantera Popular.

Buenos Aires, 18 de agosto de 2004.

TIERRA DEL FUEGO: Creación del Polo Universitario

La Mesa Directiva del Comité Nacional de la Juventud Radical, expresa su firme respaldo a la gestión de gobierno encabezada por el Gobernador de la Provincia de Tierra del Fuego, Jorge Colazo. Una administración genuina, elegida democráticamente y representativa de la voluntad popular.

Manifestamos nuestro apoyo a las medidas adoptadas en materia educativa, a través de la creación del “Polo Universitario de Tierra del Fuego”. Una iniciativa que seguramente los jóvenes sabrán valorar ya que generará la igualdad de oportunidades necesaria para que todos tengan libre acceso a la educación superior.

Creemos, además, que estas iniciativas pueden plantear, seriamente, una solución a los planes de empleo y contratados del Estado, la promoción y financiación de emprendimientos productivos locales y, en general, una herramienta para promocionar el bienestar y la superación social.

Expresamos la defensa irrestricta de la democracia y las instituciones, rechazando firmemente todas las acciones de sectores minoritarios que pretendan limitar o socavar el normal desenvolvimiento de la gestión.

Nos sumamos a la saludable iniciativa del Gobernador Jorge Colazo de recorrer las ciudades de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin, a fin de mantener un contacto directo con los reclamos y necesidades de los fueguinos, como una manera de transformar la política en una herramienta que acerque a gobernantes y ciudadanos para encontrar las alternativas de solución en forma conjunta.

Somos conscientes de que Tierra del Fuego, a partir de su provincialización, fue entregada económicamente saneada y solo bastó una década para desencadenar una gran crisis, con altos índices de desempleo y una deuda económica y social de enormes proporciones.

Sabemos que no será un camino fácil, pero a través de la firme convicción de bienestar y justicia social que impera en el ideario de la gestión de gobierno, se podrán llevar adelante todas las iniciativas propuestas, a pesar de quienes quieren favorecer sus apetencias personales a costillas del pueblo de Tierra del Fuego.

Pablo Amador
Secretario General

Facundo Prades
Vicepresidente 1º

Hernán Rossi
Presidente

NUEVA MESA DIRECTIVA de la JUVENTUD RADICAL

Autoridades - Período 2004 - 2006.

PRESIDENTE
HERNAN ROSSI - Santa Fe

VICEPRESIDENTE 1º
FACUNDO PRADES - Santa Cruz

VICEPRESIDENTE 2º
EMILIANO AFARA – Córdoba

VICE PRESIDENTE 3º
ALFREDO FARIAS – Chaco

SECRETARIO GENERAL
PABLO AMADOR – Tucumán

SECRETARIA DE ACCION POLITICA
DIEGO CORONEL – Mendoza

SECRETARIA DE ORG. Y ADMINISTRACIÓN
ARIEL BERNATENE - Río Negro

PRO SECRETARIA DE ORG. Y ADMINISTRACIÓN
ANDREA MINERVA – Formosa

SECRETARIA DE FORMACION POLÍTICA
PAULA MONTEFIORI - Entre Ríos

SECRETARIA DE ASUNTOS INSTITUCIONALES
MARINA VASILEFF – Chaco

SECRETARIA DEL INTERIOR
NAHUEL IBAZZETA - San Juan

SECRETARIA DE PRENSA
BELEN STICCA – Córdoba

SECRETARIA DE TRABAJO
VALERIO RAMIREZ – Corrientes

SECRETARIA DE TURISMO
MARIA EUGENIA MERCADO - Tierra del Fuego

SECRETARIA DE SALUD Y ACCION SOCIAL
KARINA DIAZ – Catamarca

SECRETARIA DE RELACIONES INTERNACIONALES
FAVIO CANTERO – Misiones

SECRETARIA DE COOPERACION INTERNACIONAL
VERONICA VILCHEZ - San Juan

SECRETARIA DE DERECHOS HUMANOS
MARTIN MAC GANN – Capital

SECRETARIA DE RELACIONES CON LA COMUNIDAD
FERNANDO GLATIGNI – Mendoza

SECRETARIA DE ASUNTOS MUNICIPALES
SABRINA CABRERA - Santa Cruz

SECRETARIA DE POLITICAS DE JUVENTUD
MARIELA PAPE - Río Negro

SECRETARIA DE ECONOMIAS REGIONALES
RAFAEL AISAMA – Jujuy

SECRETARIA DE MEDIO AMBIENTE
DARDO VILLA – Tucumán

SECRETARIA DE EDUCACION Y CULTURA
RICARDO CASANOVA - Río Negro

SECRETARIA DE MERCOSUR
MATIAS POSADAS - Córdoba

LA DESAPARICION ... - Horacio Raven

LA DESAPARICION ... -  Horacio Raven

LA DESAPARICION
memoria, arte y política.
LA DESAPARICION
como instrumento de la impunidad.

I. EL CONCEPTO DE DESAPARICIÓN Y EL ARTE

Tengo la intención de demostrar que la desaparición forzada de personas es uno de los instrumentos utilizados para la construcción de la impunidad.

Quiero transitar, desde mi limitada formación exclusivamente jurídica, por el apasionante desafío de intentar acercarme a la interrelación existente entre la memoria, el arte y la política frente a la DESAPARICIÓN.

Al respecto voy a referir una experiencia personal.

En la época de la dictadura el tema de los derechos humanos - y su defensa - era un tema exclusivo de pequeños grupos de militantes y activistas.

Cuando con la derrota en Malvinas se produjo la pérdida del miedo, el tema dejó de ser tratado exclusivamente en catacumbas y un público masivo, ávido y horrorizado colmó las salas de conferencias y leyó con avidez las publicaciones que referían, en distintos tonos y formas, la grave violación a los derechos humanos que había ocurrido en nuestro país.

Cuando nos tocaba explicar la metodología utilizada por la dictadura y describir la ajuricidad perversa del régimen, encontrábamos que nos era sumamente dificultoso evitar el amarillismo en el que mayoritariamente la prensa escrita iba cayendo.

¿Cómo explicar el concurso ideal de delitos tales como el secuestro, la tortura de los niños nacidos en cautiverio, sin truculencia ni promiscuidad?

En una de las obras teatrales exhibidas en Teatro Abierto II encontré la expresión artística que expresaba lo que no podía ni puedo transmitir tan acertadamente con mis propias palabras.

Me refiero a la excelente obra El Oficial Primero cuyo autor Carlos Somigliana reunía la doble actividad de ser artista y funcionario judicial, y con la brillante dirección de Beatriz Matar.

En ella, el Oficial Primero de un Juzgado trataba los habeas corpus presentados por los familiares de los desaparecidos.

En el escritorio ubicado en el centro del escenario había una pila enorme de expediente de habeas corpus para resolver.

Tal vez valga la pena recordar que - en aquella época - con la respuesta de las fuerzas armadas y de seguridad en la que contestaban que la persona por cuya desaparición se estaba averiguando no se encontraba legalmente detenida, los Juzgados - con limitadas y honrosas excepciones - rechazaban el habeas corpus y disponían su archivo, muchas veces con imposición de costas al peticionante.

En la obra, el funcionario judicial les colocaba un sello representando la denegatoria del habeas corpus e iba conformando una nueva pila de expedientes del otro lado de su escritorio. Con cada expediente denegando, desde los armarios y los costados del escenario, caían al suelo jóvenes actores, enfundados en mallas color carne, dibujados en su rostro la mascarada de la muerte. Se iba oscureciendo el escenario mientras que una pila de cuerpos similar al número de expedientes denengados rodaban por el escenario en un fantasmagórico baile al son de valses de Strausss, para concluir todos boca arriba, con sus cabezas colgando en el borde del escenario, dirigidas hacia el público. Luego de la caída del telón y la oscuridad de la sala, tras helados segundos de consternación, el público descarba en aplausos la angustia y el llanto contenidos.

He referido esta escena en infinidad de oportunidades, desde aquella vez que la vi.

Con esto busco señalar cómo, en la construcción de la memoria, el arte supera largamente a las otras disciplinas.

Fíjense que si quisiera describirles jurídicamente la figura de la desaparición forzada, como figura autónoma, debería referirme a la definición que de ella se hace en el articulo IIº de la Convención Interamericana sobre Desaparición

Forzada de Personas que dice:

“… se considera desaparición forzada la privación de la libertad a una o más personas, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de la información sobre el paradero de la persona, con la cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes”.

Dable es recordar que ésta es la primera Convención que, con posterioridad a la reforma constitucional del ‘94, fue incorporada a la misma con las mayorías especiales que ella misma estableció.

Comparemos ahora esa descripción con la forma en que lo hace, con innegable calidad literaria, don Ernesto Sábato en la introducción del Nunca más:

“… se partía hacia el antro en cuya puerta podía haber inscriptas las mismas palabras que Dante leyó en los portales del Infierno: Abandonad toda esperanza, los que entráis”

“De este modo, en nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos generalmente jóvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categoría tétrica y fanstasmal: la de los Desaparecidos”

II- LA DESAPARICIÓN COMO INSTRUMENTO.

Para ingresar en este punto, no puedo dejar de señalar que la desaparición es un instrumento de la impunidad, así como ésta es uno de los elementos sobre los que se asegura la construcción de una sociedad hegemónica, de pensamiento único, con una alta concentración de la riqueza como la vigente.

Pero el desarrollo de esta temática, el estudio del neoliberalismo como violatorio de los derechos humanos, tanto los económicos sociales y culturales como los civiles y políticos, excede ampliamente el tema de esta exposición.

Es con esta aclaración que intentaré ceñirme al tema que nos convoca.

La desaparición forzada de personas tal vez reconozca sus orígenes en la orden de “Noche y Niebla” dictada el 7 de diciembre de 1941 por el Mariscal de Campo Wilhelm Keitel de la Alemania nazi, dirigida a perseguir a todas aquellas personas sospechosas de poner en peligro la seguridad de Alemania.

Esto fue ampliamente desarrollado y utilizado por la dictadura argentina en especial y por las dictaduras americanas de los sesenta y los setenta en general. Se utilizó para la persecución y eliminación de todo disidente.

Para explicar este concepto haré una pequeña digresión:

Hagamos el siguiente ejercicio mental: imaginemos un escenario donde, sin la dictadura y sin las 3 A, personalidades de distintas vertientes del pensamiento convivieran hoy como les tocó hacerlo bajo los inicios del terrorismo de Estado.

Imaginemos por ejemplo a Ortega Peña del peronismo, Sergio Karakachoff del radicalismo, Teresa Israel del Partido Comunista Argentino y el Obispo católico Monseñor Angelelli para nombrar sólo algunos de nuestros muertos o desaparecidos.

Pensemos en una sociedad pacífica y desarrollada donde pudieran exponer claramente sus ideas; sin duda hubieran tenido durísimos enfrentamientos ideológicos y políticos porque es fácil comprender que son mucho más las cosas que los separaban que las que los unía.

Sin embrago, todos ellos fueron víctimas del terrorismo de estado. ¿Por qué? ¿Cuál es el elemento común, el hilo conductor que los victimiza?

Era la fanática mente de los dictadores lo que los unía, era la oposición al modelo social imperante al que los genocidas, cipayos del poder hegemónico, pretendieron y pretenden servir.

Por eso, discrepo profundamente con quienes, desde la mezquina especulación partidaria, pretenden apoderarse de la representación o pertenencia de nuestros desaparecidos.

Junto con la desaparición como instrumento, se requirió también de silencio, complicidades y corrupción.

Es usual en nuestro país referir que la impunidad está construida sobre las leyes de punto final, obediencia debida e indultos. Lo que es cierto.

Pero por otros caminos, con sustento legal, acuerdo político o la fuerza, la impunidad se fue asentando en toda América.

Observemos el caso de Uruguay, más allá del pacto del Club Naval instrumentado durante la dictadura; con el advenimiento de la democracia los sectores progresistas lograron un plebiscito para imponerle al Estado la obligación de investigar las causas de violación a los derechos humanos y castigar a los culpables. La mayoría del pueblo votó negativamente y la impunidad se estableció; pregunto ¿por voluntad popular?

Lo cierto es que hoy, los organismos de derechos humanos uruguayos e internacionales están luchando para que el Gobierno cumpla con el artículo 4º de aquella ley que le reconocía a las víctimas y sus familiares el derecho a la verdad. Ni eso han podido conseguir en Uruguay, tan retrasada está allí la lucha.

Qué decir de Chile. El caso Pinochet ha desnudado el compromiso de impunidad que el gobierno chileno tiene con los genocidas para garantizar la gobernabilidad. Imaginemos a Videla Senador Vitalicio en lugar de preso, y tendremos una imagen aproximada del cuadro de situación con el que nos encontraríamos si ello hubiera ocurrido aquí.

Qué podemos decir de Bolivia, donde el dictador de ayer es el Presidente Constitucional de hoy.

Y de Brasil, donde nunca se investigaron los crímenes cometidos en el ‘64.

O de Paraguay donde nunca se investigaron los crímenes de Stroessner y le hemos dado asilo político a un acusado por un crimen de sangre.

Si miramos hacia el norte de América del Sur y Centro América, allí tenemos a Colombia sumergida en una guerra que la desangra, y un diálogo por la paz por la que clama todo el mundo y que el Gobierno es impotente para llevar adelante.

Mientras ello ocurre, Estados Unidos dice querer apoyar pero lo hace como ellos saben hacerlo: por la soberbia de la fuerza que le da su poderío militar, como elefante en un bazar.

El otro camino es el de Guatemala, sellada la paz, con la presencia y participación de Naciones Unidas; ésta es una paz que garantiza la impunidad a los responsables políticos e ideológicos de las masacres históricas cometidos contra los indígenas y campesinos guatemaltecos.

Es por ello que, leyes, decretos de indultos, plebiscitos, la fuerza o acuerdos de paz, todas son formas que llevan a un solo final: LA IMPUNIDAD.

III- CONCEPTO DE IMPUNIDAD

Hemos señalado hasta aquí, los distinto caminos o alternativas que se han seguiddo para asegurar la impunidad.

Intentaré brevemente acercarme al concepto, sólo como una forma de acceder posteriormente a la construcción de la justicia que nos debemos.

En las Conclusiones del Seminario Internacional sobre “IMPUNIDAD Y SUS EFECTOS EN LOS PROCESOS DEMOCRÁTICOS”, realizado en Chile del 13 al 16 de diciembre de 1996, en su declaración final conocida como Declaración de Santiago se dice:

“La impunidad es, en lo inmediato, la renuncia a la sanción penal a los violadores de los derechos humanos, y sus consecuencias afectan a la sociedad en su conjunto… Es la institucionalización de la injusticia por quienes están llamados a hacer justicia”

Si analizamos los elementos que esta definición brinda tenemos:

a) renuncia a la sanción penal: puede ser de cualquiera de las formas a las que nos referimos anteriormente; todas denotan que por propia voluntad o impuesto por la fuerza se renuncia a la sanción penal a los violadores.

b) Institucionalización de la injusticia por quienes están obligados a hacer justicia; esto es denegatoria de justicia, es violatorio de todos los pactos intenacionales y de prácticamente todas las constituciones y legislaciones de nuestros países.

c) Por último esta definición afirma que sus consecuencias afectan a la sociedad en su conjunto. Creo que este último concepto no requiere de comentarios, baste referir lo que significa convivir diariamente con los genocidas.

Pensar que aquí, en nuestro país, significa además que para renovar pasaporte debamos hacerlo en lo que fuera un campo de concentración durante la dictadura y para hacer la revisación obligatoria de nuestro automóvil debamos concurrir al que fuera otro campo.

Hace poco una de las desaparecida por nuestra dictadura me refería el hecho de que nuestros jóvenes que aspiran a ingresar como oficiales de marina hoy se continúen formando la ESMA, es similar a pensar que las actuales Fuerzas Armadas alemanas realizaran sus estudios en lo que fuera Aswichzt.

El prestigiosos jurista francés Lois Joinet en su último “Informe final acerca de la cuestión de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos” que presentó a la comisión de Derechos Humanos de la ONU en 1998 intenta la siguiente definición:

“Por impunidad se entiende la inexistencia, de hecho o de derecho, de responsabilidad penal por parte de los autores de violaciones de los derechos humanos, así como de responsabilidad civil, administrativa o disciplinaria, porque escapan a toda investigación con miras a su inculpación, detención, procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, condena a penas apropiadas, incluso a la indemnización del daño causado a sus víctimas”

Rápidamente aquí, podemos ver que :

a) la inexistencia de responsabilidad penal puede ser de hecho o de derecho como ya refiriéramos con anterioridad al comentar las distintas formas de solucionar las violaciones de derechos humanos ocurridas en nuestros países durante las dictaduras de los sesenta y los setenta;

b) de esta forma los genocidas escapan a toda investigación tendiente a la condena penal o aún a la condena civil de indemnización del daño causado a sus víctimas; en nuestro país, por ejemplo, fue el Estado quien asumió el pago de las indemnizaciones; ninguno de los victimarios fue condenado, al menos solidariamente para que, eventualmente, el Estado hubiese podido intentar una repetición de los montos abonados;

c) por último así escapan a toda responsabilidad no sólo penal, sino también civil, administrativa o disciplinaria.

Para terminar este capítulo en el que he intentado una aproximación a la definición de impunidad y fundamentalmente a los elementos que la componen, es que quiero volver a traer a Joinet, esta vez en el Epílogo del Informe que he citado que me parece muy adecuado:

“Desde el origen de la humanidad hasta la época contemporánea, la historia de la impunidad es la historia de un perpetuo conflicto y de una extraña paradoja: un conflicto que opone el oprimido al opresor, la sociedad civil al Estado, la conciencia humana a la barbarie; una paradoja del oprimido que, liberado de sus cadenas, asume a su vez la responsabilidad del Estado y se encuentra atrapado en el engranaje de la reconciliación nacional que va a relativizar su compromiso inicial de luchar contra la impunidad”.

IV- LOS CAMINOS DE LA JUSTICIA

Así llegamos al final del milenio.

Intentan negarnos el horror que vivimos, establecernos el olvido por decreto e imponernos la reconciliación sin castigo ni arrepentimiento.

Frente a ello levantamos con tozuda firmeza la convicción de que el nuevo pensamiento alternativo al hegemónico debe generarse desde un compromiso inclaudicable con la justicia y con la paz.

A nuestro entender los caminos alternativos que actualmente buscan el restablecimiento de la justicia son:

IV.1 En el orden nacional estrictamente

a) Los juicios que se siguen en nuestro país por ante los jueces Bagnasco, Literas y Guglialmino por la responsabilidad de las juntas militares.

b) Los procesos por la verdad y la identidad que actualmente se están realizando en Capital Federal, La Plata, Córdoba y Bahía Blanca.

c) Algunos juicios que se siguen contra algunos de los criminales como el que siguiera el Diputado Alfredo Bravo contra Etchecolatz, o las denuncias presentadas contra el Tigre Acosta, Bussi y Astiz por sus cuentas en Suiza producto del robo a los desaparecidos y tantos otros que están actualmente en trámite.

IV. 2 Por terceros estados

d) Los juicios que por la suerte de sus nacionales desaparecidos en la Argentina se siguen en Italia, España y Alemania.

e) Los juicios seguidos por algunos criminales en particular que se han seguido o aún continúan en trámite en Suecia y Francia.

IV.3 El Tribunal Penal Internacional

El año pasado se adoptó en la Conferencia Diplomática de Roma el Estatuto del Tribunal Penal Internacional.

Este estatuto crea un Tribunal Internacional Permanente que tendrá atribuciones para juzgar:

a) el crimen de genocidio;

b) los crímenes de lesa humanidad;

c) los crímenes de guerra.

Este tribunal define el genocidio de acuerdo a la Convención Internacional del ‘48, los crímenes de guerra de acuerdo a las Convenciones de Ginebra del ‘49 y los Protocolos Facultativos del ‘77 y como crímenes de lesa humanidad a los siguientes actos:

a) asesinato;

b) exterminio;

c) esclavitud;

d) deportación o traslado forzoso

e) encarcelación y otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional;

f) tortura;

g) violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada u otros abusos sexuales de gravedad comparable;

h) persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género, u otros motivos universalmente reconocidos como inacepetables con arreglo al derecho internacional;

i) desaparición forzada de personas;

j) el crimen de apartheid;

k) otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física.

Tendrá un Procurador o fiscal independiente, con facultades para denunciar e impulsar procesos; también podrán hacerlo las organizaciones no gubernamentales,

No será perfecto: entre otras la definición de desaparición forzada de persona no es nada feliz, pero, de todas formas, objetivamente, es un avance cualitativo fundamental y deja planteadas muy claras reglas de juego para el futuro.

Para su entrada en vigor requiere de la ratificación de 60 Estados; actualmente la han firmados aproximadamente 23 Estados y sólo 3 han completado el proceso de ratificación.

V- EL CASO PINOCHET

Adrede, y al solo efecto de la claridad de la exposición, he dejado para referirme por separado al tema Pinochet.

Debería ser incluido dentro de los juicios impulsados por terceros estados; en este caso el dictador chileno es juzgado por su responsabilidad en la implementación del Operativo Cóndor: una suerte de regional del terror, organización represiva que coordinaba el accionar de las fuerzas armadas y de seguridad del subcontinente para realizar actos terroristas en cualquier lugar del mundo.

Pero lo menciono por separado porque lo hasta aquí ocurrido en su causa es, desde el punto de vista estrictamente jurídico, un avance fundamental.

El ex dictador chileno, que tal vez esperaba pasar a la historia como un fiel luchador contra el comunismo internacional y servil aliado de Inglaterra contra el derecho de nuestro país sobre Malvinas, pasará a la historia porque su causa es un punto de inflexión en el concepto de soberanía y el principio de territorialidad del derecho penal.

Su causa salda el debate a favor del reconocimiento de la supremacía del Derecho Internacional de los Derechos Humanos sobre el principio de territorialidad en el derecho penal positivo.

Es por ello que, aunque condenable éticamente, no es trascendente, desde el punto de vista estrictamente jurídico, si Pinochet es dejado en libertad por razones humanitarias.

Los Lores reconocieron que, a partir de la ratificación de la Convención contra la tortura, Inglaterra - y por ende todos los Estados partes de la Convención contra la Tortura - tienen, con Pinochet, dos caminos: o lo procesa o lo extradita a España para que lo juzgue. El tercer camino - el de la impunidad justificada legalmente - queda así definitivamente clausurado.

VI - LOS PRÓXIMOS PASOS

He tratado hasta aquí, de hacer un diagnóstico aproximado de la realidad actual, enumerando los distintos elementos que, a mi entender, constituyen el cuadro de situación contemporáneo.

Así he desarrollado los pros y contras de una lucha, que, como todas, está regada de éxitos y fracasos, de marchas y contramarchas, de luces y sombras.

Pero bien, aquí estamos. Con causas abiertas que necesitan continuar siendo impulsadas, con jueces independientes que tengan la voluntad de investigar, con un poder político que dé señales claras de su compromiso con la justicia.

En este camino será fundamental que el próximo gobierno asuma la responsabilidad que éste no asumió y cumpla con los convenios internacionales cooperando, como está obligado, con los jueces extranjeros que investigan la suerte de sus desaparecidos.

Con referencia al Tribunal Penal Internacional es fundamental que el Estado Argentino ratifique el Estatuto que ya ha firmado y que se encuentra frenado en el Ministerio de Relaciones Exteriores por un insostenible argumento formal.

Por último es de esperar que nuestro Congreso Nacional dicte a la brevedad una ley que permita la aplicación de la jurisdicción internacional en nuestro país en la forma que lo establecen los convenios internacionales de los que nuestro país es parte.

VII - A MODO DE CONCLUSIÓN

Quiero terminar honrando a los artistas.

Es que ellos, desde su arte, suman a la conciencia colectiva y aportan a la construcción de la memoria.

Son militantes laicos contra el olvido y la impunidad.

Y qué mejor entonces que citar a uno de los más grandes poetas latinoamericanos contemporáneos.

He traído de él una poesía y algunos versos de otra que cito a modo de conclusión.

Dice Mario Benedetti en OLVIDO:

El olvido no es victoria
Sobre el mal ni sobre nada
Y sí es la forma velada
De burlarse de la historia
Para eso está la memoria
Que se abra de par en par
en busca de algún lugar
Que devuelve lo perdido
No olvida el que finge olvido
Sino el que puede olvidar

Y dice en HOMBRE PRESO QUE MIRA A SU HIJO:

Es preferible
llorar a traicionar
es preferible
llorar a traicionarse
llorá
pero no olvides

por Horacio Raven, Agosto 1999

Si tenes dudas sobre tu identidad y crees que sos hijo de desaparecidos contactate con las Abuelas
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011 - 4864-3475
011 - 4867-1212

¿POR QUÉ EL SOCIALISMO? - Albert Einstein

¿POR QUÉ EL SOCIALISMO? - Albert Einstein

¿Es admisible que una persona no versada en acontecimientos económicos y sociales opine sobre el tema del socialismo?

Abordemos primero esta pregunta desde el punto de vista del conocimiento científico. Podría parecer que no, existieran diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: el objetivo de los científicos es en ambos campos, descubrir leyes de validez universal para un grupo delimitado de fenómenos, a fin de mostrar, lo más claramente posible, su interrelación. Pero es indiscutible la existencia de tal tipo de diferencias metodológicas. No resulta fácil descubrir leyes generales en el campo de la economía dado que los fenómenos económicos observables están a menudo influidos por diversos factores que es muy difícil evaluar por separado. Por otra parte, la experiencia acumulada desde los comienzos del llamado "período civilizado de la historia humana", como bien se sabe, ha sido siempre ampliamente influida y condicionada por causas que en modo alguno son de naturaleza exclusivamente económica. Por ejemplo, a lo largo de la historia, la mayoría de los principales estados fueron a su turno conquistados. Los pueblos invasores se establecieron en el país dominado, como clases legal y económicamente privilegiadas. Monopolizaron la propiedad de la tierra y designaron un clero que surgía de sus propias filas, el que asumió el control de la educación convirtiendo la división clasista de la sociedad en una institución permanente, y creó un sistema de valores a través del cual puede guiarse, en gran medidas inconscientemente, la conducta social de los hombres.
Sin embargo la tradición histórica pertenece, por así decirlo, al pasado; en ninguna parte se superó realmente lo que Thorstein Veblen denominaba la "fase depredatoria" del desarrollo humano. Los hechos económicos observables corresponden a esta fase, las leyes que pueden inferirse de los mismos ni son verificables ni válidas, aun en otras fases. Puesto que el verdadero objetivo del socialismo consiste, precisamente, en superar la fase depredatoria del desarrollo humano, es poca la luz que la ciencia económica puede arrojar en su estado actual sobre la futura sociedad socialista.
En segundo término, el socialismo tiene una finalidad ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer objetivos finales y, menos aún, inculcárselos a los seres humanos; a lo sumo puede proporcionar los medios para obtener determinados fines. Pero los fines mismos son concebidos por personalidades de elevados ideales éticos; si éstos no son prematuros y endebles sino fuertes y vitales, serán adoptados y llevados hacia adelante por los hombres, quienes semiinconscientemente determinan la lenta evolución de la sociedad.
Por estas razones deberíamos guardarnos de sobre estimar la ciencia y los métodos científicos en relación a problemas humanos y de suponer que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse respecto de cuestiones que afectan a la organización de la sociedad.
De un tiempo a esta parte se acepta corrientemente que la sociedad humana atraviesa una grave crisis, que su estabilidad ha sido profundamente resquebrajada. Es característico de situaciones como ésta, que los individuos se sientan indiferentes, y aún hostiles, hacia el grupo, grande o pequeño, al cual pertenecen. Permítaseme registrar aquí, a modo de ejemplo, una experiencia personal. Recientemente discutí, con una persona bien formada e inteligente, acerca de la amenaza de una nueva guerra, la que, según mi opinión haría peligrar seriamente la existencia de la humanidad; y sostuve que sólo una organización supra-nacional podría ofrecer protección frente al peligro. Mi interlocutor respondió de manera muy tranquila y directa: " ¿Por qué se opone usted tan decididamente a la desaparición de la raza humana? ". Estoy convencido que cien años atrás nadie hubiera podido replicar con tanta ligereza. Se trata de la expresión de un hombre que se ha debatido en vano por lograr algún tipo de equilibrio interno y que casi ha perdido toda esperanza de obtenerlo. Refleja la dolorosa soledad y aislamiento que tantas personas padecen en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Existe una salida?
Es fácil plantear preguntas de esta índole, pero difícil responder a ellas con algún grado de seguridad. Debo, empero, intentar hacerlo del mejor modo posible, aunque soy muy consciente del hecho que nuestros sentimientos e impulsos a menudo son contradictorios y oscuros, y que no pueden ser expresados en fórmulas simples y terminantes.

LA DOBLE NATURALEZA DEL HOMBRE

El hombre es, simultáneamente, un ser solitario y social. En tanto solitario trata de proteger su propia existencia y la de quienes están cerca suyo, a fin de satisfacer sus necesidades personales y desarrollar sus aptitudes. Como ser social, procura merecer el reconocimiento y afecto de sus compañeros, compartir sus alegrías, conformarlos en su sentimiento y mejorar sus condiciones de vida. Sólo la existencia de estas alternativas, frecuentemente conflictuadas, explican el carácter propio de los hombres; su particular combinación determina el grado en que un individuo puede lograr el equilibrio interno y contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que en lo fundamental sea la herencia la que determina la fuerza relativa de ambas tendencias. Pero la personalidad que finalmente emerge resulta, en gran medida, de la influencia del medio ambiente en el que el hombre se desarrolla, de la estructura social en la que se desenvuelve, de la tradición de esa sociedad y de la evaluación que ella haga de los tipos particulares de conducta. El concepto abstracto de "sociedad" significa, para el individuo humano, la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con sus antepasados. El hombre es capaz de pensar, sentir, luchar y trabajar por sí mismo; depende, empero, tanto de la sociedad - en los aspectos físicos, intelectual y emocional - que resulta imposible pensar en él, o intentar comprenderle, fuera del marco de la sociedad. Es la "sociedad" la que proporciona al hombre el alimento, el vestido, la vivienda, los instrumentos de trabajo, el lenguaje, las formas y gran parte del contenido del pensamiento; su vida resulta posible por el trabajo y las realizaciones de millones de hombres del pasado y del presente que es lo implica do por el insignificante término de "sociedad".
Es evidente, pues, que la dependencia del individuo humano respecto de la sociedad es un hecho innegable. Como lo es también a la hormiga y la abeja respecto del hormiguero y la colmena. Sin embargo, mientras que todo el proceso vital de hormigas y abejas obedece, hasta en el más mínimo detalle, a instintos rígidos y hereditarios, las normas sociales y las interrelaciones de los seres humanos son muy variables y susceptibles de modificaciones. Tanto la memoria como la aptitud para organizar nuevas experiencias y la propiedad de la comunicación oral, hicieron posible que en un desarrollo, los seres humanos trascendieran el plano de las necesidades estrictamente biológicas. Dicho desarrollo se manifiesta en tradiciones, instituciones y organizaciones; en literatura; en realizaciones científicas y técnicas; en obras de arte. Esto explica cómo, en cierto sentido, el hombre puede influir sobre su propia vida a través de su conducta, y que, en este proceso, el pensamiento consciente y la voluntad desempeña un papel.
El hombre hereda al nacer, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable y que incluye los impulsos naturales característicos de la especie humana. A ella se suma en el curso de su vida, una estructura cultural que el hombre adopta de la sociedad a través de la comunicación, y otras vías de influencia. Esta estructura cultural, sujeta a modificaciones a través del tiempo, condiciona, en gran medida, la relación hombre-sociedad. Sobre la base de investigaciones comparativas de las llamadas culturas primitivas, la antropología moderna nos han enseñado que la conducta social de los seres humanos puede diferir enormemente, según sean las pautas de cultura prevalecientes y los tipos de organización que predominan en la sociedad. En esto se basan quienes luchan por mejorar el curso de la historia humana. La constitución biológica no condena a los hombres a un destino cruel que en realidad ellos se autoinfligen, ni a su mutua aniquilación.
Quien se pregunte cómo podría cambiarse la estructura de la sociedad y las actitudes culturales del hombre, a fin de transformar la vida humana, debe ser consciente del hecho que existen condiciones que no es posible modificar. Como ya se dijo, la naturaleza biológica del hombre es inmodificable, cualquiera sea el fin que los hombres persiguen. Por otra parte, el desarrollo tecnológico y demográfico de los últimos siglos ha creado de modo definitivo ciertas condiciones. Tratándose de poblaciones relativamente densas, que se autoabastecen de los bienes indispensables para su subsistencia son imprescindibles una minuciosa división del trabajo y un aparato productivo estrictamente centralizado. La época en que individuos o pequeños grupos podían autoabastecerse y que muchos conciben idílica, ha desaparecido definitivamente. Pero en cambio es apenas exagerado el sostener que la humanidad constituye todavía una comunidad planetaria de producción y consumo.
Alcanzado este punto creo oportuno señalar, brevemente, lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo: la relación individuo-sociedad. Jamás se tuvo tanta conciencia como hoy acerca de la dependencia del hombre respecto de la sociedad. Dependencia que él no experimenta positivamente, como un lazo orgánico, o una fuerza protectora, sino como una amenaza a sus derechos naturales, y aun a su existencia económica. Su posición en la sociedad es tal, que constantemente son acentuados los impulsos egoístas de su personalidad mientras que los impulsos sociales, más débiles por naturaleza, son progresivamente deteriorados. Todos los seres humanos, cualquiera sea su posición en la sociedad, sufren este proceso de deterioro. Inconscientemente, prisioneros de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos y despojados de la ingenua y sencilla alegría de vivir. Sólo consagrándose a la sociedad puede el hombre hallar sentido a su corta y arriesgada existencia.

EL ORIGEN DEL MAL

A mi modo de ver, la verdadera fuente del mal reside en la anarquía económica de la sociedad capitalista actual. Así, presenciamos una gran comunidad de productores cuyos miembros luchan infatigablemente por despojarse mutuamente de los frutos de su trabajo colectivo, no por la fuerza sino por la fiel complicidad con el orden legal establecido. En este sentido, es importante comprender que los medios de producción -es decir la capacidad productiva total requerida para producir bienes de consumo, así como bienes de capital - pueden ser legalmente, y en su mayoría lo son, propiedad privada de individuos.
Por razones de claridad en la discusión que sigue, denominaré "obreros" a todos aquellos que no comparten la propiedad sobre los medios de producción, pese a que esta acepción no responde al uso habitual de la palabra.
El propietario de los medios de producción ocupa una posición que le permite comprar la fuerza de trabajo del obrero. Utilizando los medios de producción el obrero produce otros bienes que, a su vez, se convierten en propiedad del capitalista. Lo esencial de este proceso reside en la relación existente entre lo producido por el obrero y el salario que recibe, medidos uno y otro en términos de valor real. Mientras que el contrato de trabajo es libre el salario del obrero se determina no por el valor real de los bienes que produce, sino en función de sus necesidades mínimas y por la relación entre la demanda de fuerza de trabajo por los capitalistas y la cantidad de obreros que compiten en encontrarlo. Es necesario advertir que ni siquiera en teoría el salario del obrero está determinado por el valor de su producto.
El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte merced a la competencia misma de los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y la creciente división del trabajo estipulan la formación de unidades de producción mayores a expensas de las pequeñas. De este desarrollo resulta una oligarquía de capitales privados cuyo inmenso poder no puede ser eficazmente controlado ni siquiera mediante una sociedad democráticamente organizada. Esto es válido desde que los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por partidos políticos ampliamente financiados o bien influidos éstos, a su vez, por capitalistas privados, quienes en aras de sus objetivos particulares separan el electorado del cuerpo legislativo. De aquí que, en realidad, los representantes del pueblo no protejan suficientemente los intereses de los sectores no privilegiados de la población. Bajo estas condiciones es inevitable que los capitalistas privados incluso controlen, en forma directa o indirecta, las principales fuentes de información (prensa, radio, educación). Es, pues tremendamente difícil, y en muchos casos realmente imposible, para el ciudadano, llegar a conclusiones objetivas y hacer uso inteligente de sus derechos políticos.
De este modo, caracterizan la situación predominante de una economía basada sobre la propiedad privada del capital, dos principios fundamentales: primero, los medios de producción (capital) son de propiedad privada y los propietarios pueden disponer de ellos a su conveniencia; segundo, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad puramente capitalista en este sentido. En particular es preciso señalar que tras largas y amargas luchas políticas llevadas a cabo por la clase obrera, ciertas categorías de obreros han obtenido algunas "mejoras" sobre el contrato de trabajo libre. En su conjunto, sin embargo, la economía actual no difiere mayormente de la forma "pura" de capitalismo.
No es la utilidad social sino la ganancia la que motiva la producción.
El "ejército de desocupados" es una variable constante de este sistema, que no prevé fuentes seguras y permanentes de trabajo para todos aquellos hombres capaces y dispuestos a trabajar.
El obrero se halla bajo la constante amenaza de perder su trabajo. Puesto que los desocupados, así como los obreros de salarios bajos no proporcionan un mercado amplio, la producción de bienes de consumo es reducida, determinando las consiguientes privaciones y penurias. Con frecuencia, el progreso tecnológico conduce no a la disminución del esfuerzo productivo sino a la desocupación. De la motivación capitalista dominante (el beneficio) y la competencia entre capitalistas, resulta la inestabilidad en la acumulación y utilización del capital, lo que a su vez provoca crecientes depresiones. La competencia ilimitada desperdicia enormes cantidades de trabajo y deforma la conciencia social de los individuos.
Considero que esta mutilación del hombre es el peor defecto del capitalismo. Todo nuestro sistema educacional padece este mal. Se promueve en el estudiante una actitud exageradamente competitiva induciéndolo a sobre valorar la capacidad adquisitiva y a hacer de ésta su objetivo.
Estoy convencido que sólo existe una manera de eliminar estos graves males: fundamentalmente mediante la constitución de una economía socialista, acompañada de un sistema educativo orientado por objetivos sociales.
En una economía de este tipo, la misma sociedad es propietaria de los medios de producción y los utiliza de manera planificada. Una economía planificada, que ajustara la producción a las necesidades de la comunidad, distribuirá el trabajo necesario entre todos los que fueran aptos para trabajar y garantizaría la subsistencia a cada hombre, mujer o niño; la educación del individuo intentaría promover en él, tanto el desarrollo de sus aptitudes como el sentido de la responsabilidad hacia sus congéneres, en lugar de glorificar el poder y el éxito por sí mismos, como hace nuestra sociedad actual.
Sin embargo, conviene recordar que economía planificada no es sinónimo de socialismo. La esclavización del individuo puede ser simultánea a la existencia de una economía planificada. La realización del socialismo requiere la solución de algunos problemas socio-políticos estrechamente difíciles: ¿Cómo evitar que la burocracia se convierta en una fuerza todopoderosa y arrogante, basada en una alta centralización del poder político y económico?.
¿Cómo asegurar los derechos del individuo y oponer así un firme contrapeso democrático al poder de la burocracia?
En nuestra época de transición resulta de fundamental importancia comprender con claridad los objetivos y problemas del socialismo. Considerando que en las actuales circunstancias la discusión libre e incondicional ha devenido en tabú, estimo que la publicación de esta revista es una importante contribución al progreso de la sociedad.

EL RUSO KARAKACHOFF (1939 - 1976) SEMBLANZA DE UN MILITANTE

EL RUSO KARAKACHOFF (1939 - 1976)    SEMBLANZA DE UN MILITANTE

Las palabras de FEDERICO STORANI publicadas en septiembre de 1976 en el periódico "En Lucha" reflejan lo que sentimos por "EL RUSO", por eso las tomamos como nuestras para rendirle homenaje.

Cuando se pretende hacer la semblanza de una personalidad, generalmente se recurre a un gran acopio de datos biográficos, plagados de fechas y lugares comunes, que transmiten abrumadamente la imagen de una vida intensa pero no su contenido profundo. Cuando se trata de una personalidad política y más que eso, de un militante revolucionario, es deber de los revolucionarios ser fieles custodios del contenido de sus ideas y divisores de su pensamiento.Es difícil calcular matemáticamente cuánto más de esfuerzo y sacrificio se requiere para ser militante y permanecer en la sociedad que se quiere mejorar, humanizar. Pero mucho más difícil es imaginar a un timorato oportunista y entregado a vivir feliz y con la conciencia tranquila mientras la Patria está sometida. De este simple razonamiento nace el compromiso de los hombres de buena voluntad de los cuales este país, felizmente, tiene grandes reservas. Nuestro compañero Sergio Karakachoff desde siempre sintió este compromiso y lo asumió totalmente. Para ello puso al servicio de la causa de los desposeídos y la liberación de la Patria sus mejores armas: su aguda inteligencia y una férrea voluntad militante. Quienes militamos a su lado sabemos que con la palabra, el gesto o la sonrisa, tenía el don de llegar a lo más profundo, de captar el contenido del pensamiento y de elaborar vertiginosamente una respuesta. En otra persona, quizás estas virtudes se hubiesen perdido o agotado en la experiencia personal, pero en él sirvió para transmitirlos, dejando permanentes enseñanzas a quiénes lo rodeábamos. Porque Sergio, al entender cabalmente nuestra ideología, entendía perfectamente la necesidad de nuestra organización, de la discusión colectiva, y aportaba todo de sí para mejorarla y enriquecería. Era un compañero orgánico y disciplinado que, a pesar de estar en los niveles de dirección, mantenía la frescura de los primeros pasos. Esta actitud le permitió ganarse el respeto de todos y poseer una capacidad creativa indispensable para una organización como la nuestra. Como todo militante cumplió distintas etapas que, en caso particular, están signadas por una nota común: en todas ellas se destacó por su gran madurez de razonamiento. En la universidad y en el radicalismo dejó huellas por las cuales se puede transitar con claridad. Frecuentemente se mide a los hombres a su muerte por el dolor que causa su desaparición entre los allegados, amigos y familiares. Queremos, en este caso, dejar de lado el profundo sentimiento de quiénes lo conocieron o estuvieron a su lado con los suyos -lo que es obvio- y mantener la imagen que nos da la verdadera talla de nuestro compañero: el respeto de sus adversarios y el temor de sus enemigos. Una vida comprometida necesariamente implica la permanente toma de posiciones: o se lucha por una educación al servicio del pueblo y sus necesidades o se avala la educación, supuestamente neutra, elitista y aristocratizante, o se trabaja por un radicalismo militante que de respuestas a las aspiraciones del pueblo o se lo deja morir lentamente sabiendo que con él se muere una posibilidad real de aportar en la lucha por la liberación de la Patria. En la Universidad o en el Partido estas definiciones tuvieron en Sergio a un abanderado, no a un crítico meramente reflexivo sino a una voz sonora, clara y arriesgada, que impone respeto entre sus adversarios y temor entre sus enemigos..... los enemigos del pueblo. En su vida privada y profesional también fue un ejemplo - como no podía ser de otra manera - porque los revolucionarios no dividen su vida en partes. Fue un fiel defensor de los derechos humanos en cada ocasión que le tocó actuar como ahogado, prefiriendo arriesgar su seguridad personal antes que violentar su conciencia. Compañeros: para un militante no hay nada que produzca mayor satisfacción que tener conciencia de por qué y para qué se lucha Esta conciencia es la que renueva las fuerzas y da voluntad para seguir. Sergio Karakachoff sabía para qué vivía y también sabía para qué moría. Este no es un simple consuelo; es la reafirmación de que vale la pena correr el riesgo cuando hay un profundo convencimiento. Su vida ejemplar como militante del radicalismo es la que debe perdurar en nuestra memoria. Su voz en las asambleas, su palabra en las reuniones es la que seguirá oyendo mientras viva un militante de la Juventud Radical. Ya hemos asumido un compromiso militante; la muerte de Sergio lo fortalece y renueva. Si él viviera nos diría como el poeta: ... ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo, no la cobarde intrepidez del pavo que amaina su plumaje al primer ruido Compañeros: se ha producido el primer "ruido", no debemos bajar los brazos.

BIOGRAFIA Y ALGUNAS ANECDOTAS

Una de las características del Siglo XX, para la historia de nuestro país, ha sido la sucesión de golpes militares destinados a interrumpir procesos democráticos, con su perverso efecto de proscripciones, ilegalidad, corrupción, violencia, tortura, secuestros, muertes.

Uno de los golpes militares que más consternó a toda una generación, fue el de 1966 que derrocó a Arturo Umberto Illia del poder constitucional, cuyas sobradas muestras de austeridad, modestia, libertades públicas y eficacia han sido revalorizadas incluso por los más acérrimos detractores. Sergio Karakachoff que había nacido el 27 de Junio de 1939, en La Plata, Provincia de Buenos Aires, fue uno de los que, con mayor visión asumió el problema: recuperar el espacio popular que la democracia debía como respuesta.

Su fuerte convicción y militancia, lo habían ido preparando desde sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Rafael Hernández, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, donde fundó y participó en el “Centro de Estudiantes Democráticos del Colegio Nacional”. Posteriormente cursó estudios superiores en la misma Universidad Nacional de La Plata, graduándose como abogado en 1965.

En esta última integró el Centro de Estudiantes de Derecho al que llegó a integrar a través de la agrupación “Unión” compuesta por militantes radicales, socialistas e independientes, la que sería más tarde el germen de “Franja Morada”.

También realizó estudios de periodismo en la misma Universidad y más adelante, producto de esa vocación editó “El Sureño” en la Ciudad de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires. Participó además en “Correo de la Tarde” un periódico argentino conocido y fue un destacado columnista del diario “La Calle” que clausuró la dictadura militar. Pero, tal vez fue el diario “En Lucha – Órgano de la militancia radical” donde se pueden encontrar sus más encendidas notas en defensa del sistema democrático.

La dictadura militar instaurada en 1976, lo encontró atento, preocupado, aumentando su abnegada militancia, actuando como profesional en amparo de presos sindicales en defensa de los derechos humanos y de la democracia como único camino. Por tal razón, fue víctima expresamente elegida de la dictadura. Su cadáver, después de su secuestro y tortura, el 10 de Septiembre de 1976 fue encontrado en las cercanías de su ciudad natal La Plata, junto al de su amigo – el dirigente socialista Domingo Teruggi (ex presidente de la Federación Universitaria Argentina, cofundador de la Franja Morada y ex presidente del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata) con el que compartía su estudio jurídico, ejerciendo su profesión principalmente en defensa de presos por causas políticas y gremiales.

Desde muy joven, afiliado a la Unión Cívica Radical, luchó por el ideario partidario en cada uno de los cargos que ocupó. Entre 1963 y 1964 fue secretario legislativo del Honorable Consejo Deliberante de la Municipalidad de La Plata, Convencional Nacional por su Provincia en 1972 y candidato a Diputado Nacional en 1973.

De sólida formación intelectual, excelente oratoria y carácter muy jovial, amante de la música ciudadana – nuestro tango – era un incondicional admirador del cantante Edmundo Rivero, un intérprete con un particular estilo, también lo apasionaba el fútbol y simpatizaba con el Club Estudiantes de la Plata. Pudo formar una familia junto a María Inés Arias – Marimé – de la que nacieron dos hijas: Matilde y Sofía, y por cualidad personal y heredada, fue excelente padre e inmejorable hermano de Gustavo, Diego y Carlos Karakachoff.

Con la palabra como arma invencible, visionario como pocos en su tiempo de la situación política argentina, defendió las libertades públicas, pagando con su propia vida.

Sergio o “el Ruso” como lo llamaban sus amigos, no hubiese elegido terminar como mártir, probablemente para él había que luchar desde la convicción, para no terminar como aquélla frase del célebre Bertold Brecht: “Desgraciados los pueblos que necesitan héroes”.

Creemos que algunas anecdotas que agradecemos a la Juventud Radical nos sirven para conocer un poco más a El Ruso:

EL GOLPE

Sergio no tuvo un cumpleaños feliz. Ese 27 de junio cumplía veintisiete, y a la tarde le llegaron las primeras noticias del golpe contra don Arturo. Hacía diez meses que se había estrenado como jefe de redacción de El Sureño y las teletipos de las agencias no dejaban lugar para la duda. El golpe estaba cantado. Esa noche, Sergio fue el último en irse del diario. Agarró el sobretodo y la bufanda y se los cargó al hombro. El portero de noche estaba medio adormilado.
-Abríguese doctor, que esta noche hiela. Bueno, hasta mañana.
-¿Hasta mañana? Esteban, ¿quién dijo que llegaremos a mañana?
Sergio Karakachoff se fue caminando por el centro de Bahía Blanca, frío y neblinoso. Cuando llegó, esa ciudad había sido un sueño; ahora le parecía un espanto. En el último mes habían denunciado las maniobras golpistas y le habían sacado lectores a La Nueva Provincia, el diario promilitar de la familia Massot, pero ahora parecía que todo se derrumbaba. Se sacó los zapatos a la entrada del departamento para no despertar a Elsa, su mujer. Se acostó pero no podía dormirse; a las siete de la mañana cuando todavía no había amanecido, seguía moviendo la perilla de la radio entre Nacional y LV2. En la radio oficialista había música y noticias con cuentagotas, todas a confirmar; en la de los Massot, en cambio, parecía la liberación de París. Lo sobresaltó la campanilla del teléfono:
-Señor, desde Buenos Aires le van a hablar.
-Ruso, ¿me oís?
-Si, Ricardo, ¿qué carajo pasa?
-Estoy acá, frente a la Plaza de Mayo. Ya está, Ruso.
Su amigo Ricardo Cornaglia , asesor en la Dirección nacional de Justicia, se había cruzado hasta una oficina del Banco Nación para tener un buen panorama de la chirinada, y ahora la contaba su bronca cuando los coroneles Premoli y Perlinger, subían por la explanada de la Rosada desalojando a Illia.
-Ruso, a las once van a dar un comunicado. Ahora están reunidos en el Comando en Jefe del Ejército, después se cruzan a la Rosada. Están Alsogaray, López Aufranc, todos esos hijos de puta...
Mientras lo oía, Sergio pensaba que ni siquiera había un final con drama: era una caída sin el menor estrépito.
-¿El Viejo está bien?
-Si, salió con Zabala Ortíz y se fue en un auto para la casa del hermano, en Martínez. Ahora empieza otra etapa, Ruso.
El Ruso ya era abogado, periodista y ahora se sumaba a los desplazados del gobierno. Trató de consolarse pensando que siempre había sido un poco así.
-...En el tren que va a Madrid, se engancharon dos vagones, uno para los fusiles y otro para los cojones...-canturreaba poco después, frente al espejo del baño, mientras se afeitaba, como cada vez que las cosas se ponían feas.
Elsa le acercó un café bien cargado y Sergio decidió que era mejor irse al diario. En el camino, pensó que el golpe era el desenlace de lo que ya percibía unos meses antes: por un lado la sociedad que miraba con bastante indiferencia la alianza entre grandes empresas, curas y sindicalistas que depositaban su esperanza en algún general de la Nación; por el otro, una conducción radical que no se jugaba por defender su propio gobierno. La semana anterior, el diario El Día había publicado un plan de la SIDE con todos los detalles de las acciones emprendidas para voltear a Illia y nadie había reaccionado.
Al mediodía habló con su hermano Diego y se enteró de que en La Plata el golpe había sido casi un trámite. A las siete y media el general Federico von Stecher le dijo en tono muy prusiano al gobernador radical Anselmo Marini que su hora había llegado. Marini, antes de cruzar la plaza a pié hasta la Legislatura, cantó el Himno con sus amigos y colaboradores.
Al rato pasaron por el diario el Gordo Mugica y Juan Caribón, también radicales. Karakachoff y Mugica vivían en el mismo edificio. El Ruso tenía tanta cara de desconcierto como el Gordo, pero bastante mejor humor.
-Perdimos por puntos, Gordo. No es para tanto, ya se nos va a ocurrir algo.
El 29, a la tarde, después de consultar con amigos y de escuchar la opinión de los dueños de El Sureño, Sergio se sentó frente a la Olivetti, y escribió el editorial para el otro día. Trató de que la prudencia primara sobre la bronca. El artículo se titulaba ¨ La hora actual ¨: era corto y ambiguo, y terminaba diciendo que: ¨...la sensación a la que nos referimos es la de una general expectación. Se percibe la urgente necesidad de encontrar de una vez el camino de la comprensión y de la armónica convivencia en un plano de razonable y concreto equilibrio, de respeto a todos los derechos, de vigencia cabal de la justicia y de imperio pleno de las libertades. En una palabra: garantizar y lograr la seguridad, la paz y el bienestar material y espiritual de todos los habitantes , que es la suprema aspiración de una comunidad organizada. Sin esas condiciones y sin esas vivencias efectivas, el futuro no se nos mostrará a nosotros y a las nuevas generaciones con los rasgos deseables.
Quienes, por propio designio y a los impulsos de sus sentimientos y preocupaciones expuestos en documentos públicos que invocan el patriotismo y el porvenir de la Nación, han asumido la grave responsabilidad de interrumpir una legalidad muy esforzadamente conseguida, tienen frente a sí un país expectante. Mensajes y proclamas de este movimiento revolucionario han expuesto en términos generales objetivos que exaltan la necesidad de una vigorosa transformación en los principales aspectos de nuestra vida nacional, con especial acento en lo económico y social. Los actos concretos encaminados a esos resultados, que comportan aspiraciones por todos compartidas, dirán sobre la forma en que quedará salvada aquella responsabilidad. Su satisfacción, dentro de un clima de libertad, es asimismo fundamental para que la Argentina deje de vivir en tan permanente angustia, en tanta incertidumbre, en tantas frustraciones y en tan renovada como riesgosa inestabilidad institucional. ¨
Para ser editorial de una víctima del golpe, era bastante moderado. Quince años antes, cuando Ricardo Balbín era un preso del gobierno peronista, el Ruso voceaba el periódico radical Adelante, con voz de canillita: ¡Desde la cárcel de Olmos, escribe Ricardo Balbín...! Ahora, de Balbín lo separaba un abismo y él era un periodista a punto de quedarse sin diario, a ochocientos kilómetros de su lugar.

RUPTURA CON BALBÍN

-Mire, nosotros necesitamos armar un nuevo radicalismo en la provincia de Buenos Aires, de lo contrario no habrá ninguna clase de cambios. Hay que darse cuenta hasta que punto el Chino Balbín tiene controlada la estructura partidaria. Mientras el siga presidiendo el Comité Nacional, vamos a ser un partido para la componenda. Nosotros creemos que la única manera es sacar a los radicales a la calle. Por eso, doctor Karakachoff, necesitamos que usted tome un rol activo en este proyecto.
Tras gruesos anteojos, con tono cordobés y catedrático, hablaba Conrado Storani. Hasta el golpe, un año antes, Storani, que se sentía uno de los herederos del sabattinismo, había sido secretario de Energía del gobierno de Illia. Sus frases eran ceremoniosas:
-Nosotros tenemos que marcar claramente la diferencia. El plan de Krieger es la entrega del patrimonio y contra eso hay que levantar a todos los sectores. Cuando nosotros anulamos los contratos petroleros que firmó Frondizi a espaldas del país, sabíamos que nos oponíamos a los monopolios. Ahora que somos perseguidos, necesitamos debatir ideas y unificar la acción.
Tomaban café en la casa de un correligionario de La Plata. Aunque Sergio no veía muchas salidas, sabía que se necesitaban caudillos y le parecía que Storani era un hombre firme y de un pensamiento profundo. Con él estaba otro viejo cordobés radical, Carlos Becerra. Días después, Karakachoff supo que los dos cordobeses hablaron con Juan Carlos Ciani, un ex diputado provincial, bastante fogueado pero que no se sentía en condiciones de salir a hacer punta en Buenos Aires, dominada por Balbín. También supo que barajaron el nombre de Alfonsín, pero los cordobeses desconfiaban.
-No se olvide que Balbín sigue apostando a Chascomús -dijo Becerra.
Alfonsín difundía su línea en los editoriales de la revista Inédito, que dirigía. Y solía eludir las definiciones tajantes:
Debemos alistarnos todos para un combate en el que triunfaremos sobre el escepticismo, la sumisión y la nueva moral deformada al gusto de los que viven de acuerdo a una moderna psicología del éxito ¨, escribía Alfonsín a un año del golpe y, como muchos recomendaba ¨ negarnos a aceptar la realidad de hoy como una fatalidad de un proceso histórico, porque lo niega, y porque importaría intentar justificar tras un conformismo negligente la renuncia a defender los fundamentos mismos del ser nacional ¨.
Hacia fines de Julio, Sergio Karakachoff, Pepe Pozzio, Ricardo Cornaglia, Federico Storani, Juan Cavalari, Luis Menucci, Juan Carlos Cabirón, Horacio Palacios, entre otros, lanzaron el Movimiento de Afirmación Popular (MAP). El Ruso fue uno de los redactores del manifiesto:
Hay que terminar con la antinomia peronismo-antiperonismo que troza al pueblo ¨ decía la propuesta, que se definía contra el imperialismo y la oligarquía, por una Universidad del pueblo y para el pueblo, por la reforma agraria y la independencia económica. La cúpula radical supuso que el nuevo grupo era un poco extremo, y temió que la policía decidiera intervenir. Los jóvenes del MAP fueron convocados a una reunión con el propio Balbín. Durante más de seis horas estuvieron encerrados en la casa de Jorge Astino, en 48 y 14. El Chino trató de ir desarmando uno a uno los argumentos de los desafiantes:
-Vean, con Perón no se puede llegar a ningún lado. Hablarle a través de interlocutores como Paladino es perder el tiempo, hoy lo designa, mañana lo desautoriza.
El médico Jorge Daniel Paladino había sido nombrado delegado personal de Perón y mantenía diálogos infructuosos con la conducción radical. Pero el Ruso sabía que en la reunión tenía que lograr dos cosas: imagen de decisión frente a sus compañeros y una censura no muy grande de la cúpula.
-En los sindicatos, donde estamos defendiendo a cientos de trabajadores cuyos derechos han sido conculcados, saben que somos radicales. Los que están al frente, que son peronistas en la mayoría de los casos, están tan marginados como nosotros... La cuestión es sacar el partido de los comités. Esa en la manera de lograr la unidad: en la acción. ¨
Balbín los escuchó, cara de póker, pero empezaba a quedar en claro que sus posiciones ya no tenían muchos puntos de contacto. Sus caminos se separaban definitivamente.

ABOGADO LABORALISTA

En el Partido Radical todo sucedía vertiginosamente. En Abril habían sido las elecciones internas para renovar autoridades en la Provincia de Buenos Aires y Balbín le había ganado a Alfonsín por mil votos sobre un total de cien mil. En ese proceso, Sergio Karakachoff había consolidado su liderazgo en Renovación y Cambio en La Plata y tenía dos batallas por delante. La primera era la Convención Nacional Radical que se reunía en Junio, donde iría como convencional. La segunda, en Noviembre, eran las elecciones internas para elegir la fórmula presidencial.
La convención se hizo en la Casa Radical en la calle Tucumán al 1600. Después de la sesión maratónica, de acuerdo al estatuto, tenían que votar la plataforma electoral y elegir al comité nacional. Para los jóvenes de la Franja y algunos militantes de origen sindical o del interior que estaban en la barra, el Ruso se destacaba por varias cosas: era el más joven de los convencionales, era el más desprolijo en su aspecto y el que había planteado que en esa reunión se enfrentaban dos radicalismos. Cosechó algunos aplausos y, sobre todo, influyó para que se votaran varios puntos en el programa.
La convención decidió incluir en su plataforma la nacionalización de la banca y el comercio exterior, un nuevo marco regulatorio para las inversiones extranjeras y límites a la injerencia del FMI y el resto de los organismos de crédito internacional. Pero a la hora de elegir la conducción, Balbín consiguió que los votos se volcaran a su favor y siguió presidiendo el partido y controlando el Comité Nacional.
Llegó agosto y, en la primera reunión del flamante comité, Balbín planteó que la plataforma votada por la convención iba a espantar a parte del electorado y que, además, dificultaría las relaciones con el gobierno. Para indignación de los renovadores, sugirió que tenían que atenuar los puntos que sonaran demasiados nacionalistas. Además, insistió en que el radicalismo tenía que llevar una fórmula de unidad.
Dos días después, el sábado 19, la Juventud Radical había convocado a asamblea nacional en Tucumán. Alfonsín era el orador de fondo y cuando subió al escenario, la barra quería una réplica a Balbín.
-¡Ricardo, seguro, al Chino dale duro!
El líder de Renovación y Cambio gesticuló con decisión:
-...Hemos elaborado un programa de gobierno capaz de remover la situación de dependencia en que se encuentra la economía nacional. Alrededor de esta plataforma girarán las formas de defensa de los intereses populares...
La militancia juvenil estaba eufórica:
-¡Radicalismo es antimperialismo!
Una semana después, aunque las posiciones entre los dos radicales parecían irreconciliables, Balbín seguía haciendo esfuerzos para seducir al abogado de Chascomús y lograr una fórmula de unidad. Del otro lado, los renovadores cordobeses, que eran muy fuertes, se reunieron reservadamente con Alfonsín y barajaron una fórmula con Conrado Storani en segundo término.
La conducción renovadora platense sabía que no tenía la fuerza de los cordobeses, pero querían jugarse a fondo, Karakachoff, Horacio Palacios, Miguel D´Elía, Albino González Colombo, Carlos Cherkoff y Fredi Storani, coincidieron en llevar el debate afuera del partido.
El Ruso hizo punta:
-Bueno, salgamos a desarmar la galleta. Hay que promover la candidatura de Alfonsín, con él o sin él. Y hacerlo públicamente.
A los pocos días pidieron el local de la junta central de la calle 48. El 31 de agosto, con la sala colmada por unas trescientas personas y la barra estudiantil en la calle, el Ruso subió al escenario con el documento en la mano y pidió silencio. Atrás se veían los retratos de Alem e Yrigoyen, pero Alfonsín no estaba en el acto.
-Nosotros lanzamos la precandidatura de Raúl Alfonsín en el marco de la lucha por la liberación nacional, para arrebatar el poder político y económico a los grandes monopolios internacionales y al imperialismo, y transferirlos al pueblo. Además, proponemos la reforma agraria, exigimos la libertad de todos los presos políticos y gremiales sin excepciones...
-¡Grande, Ruso!
Pasó menos de un mes y, en Rosario, el binomio Alfonsín-Storani se lanzó al podio. Era el domingo 24 de setiembre y los dos candidatos subieron al escenario del Teatro Real, de riguroso traje, mientras unos tres mil radicales llegados de todo el país los vitoreaban. Alfonsín exaltó a esa nueva militancia:
-...Ustedes reverdecen y llenan de pueblo al viejo radicalismo...
La barra entusiasmada, intentaba raras amalgamas:
-¡Y luche, luche, no deje de luchar...por un gobierno obrero, obrero y radical!

ESTUDIANTES CAMPEÓN

-Despertate, Sergio, que es la final del mundo...
Gustavo Karakachoff zamarreaba a su hermano Sergio en el medio de la popular de Boca. Sergio se restregó los ojos y con voz de trueno empezó a alentar a Estudiantes.
-¡Pincha campeóón... Pincha campeóón...!
-¿Cómo te podes quedar apolillado? Hijo de puta, nunca vi a nadie que se durmiera en plena tribuna. Mirá, mirá. ¡Vamos, Verón, carajo!
La tribuna retomó uno de los cantos habituales:
-Si ven una bruja, montada en una escoba, ese es Verón, Verón que está de joda...
-Si casi no duermo, Gustavo, ando todo el día como loco.
Ese miércoles 25 de setiembre. Estudiantes le ganó al Manchester por uno a cero en el partido de ida y acariciaba la copa del mundo. Los trenes que volvían a La Plata iban cargados hasta la maceta y Sergio le hacía acordar a Gustavo cuando, en el ´54, se hacían la plata del pasaje vendiendo caramelos en el tren que iba a Santa Fe, cuando Estudiantes se mataba por volver a primera.
Al otro día, temprano, ronco y con las venas del cuello que se le hinchaban cada vez que abría la boca, el Ruso leía la carta que Raúl Alfonsín le había hecho llegar a Raimundo Ongaro. Estaban en la CGTA de La Plata frente a un auditorio de sindicalistas y militantes mayoritariamente peronistas. El Ruso estaba flaqueado por otros dos abogados radicales, Pablo Pinto y Ricardo Cornaglia:
-...Quiero hacer llegar mis expresiones de solidaridad a usted y a los muchachos dirigentes gremiales que han sabido defenderse con valentía contra la dictadura. Ustedes han sido leales al mandato de las bases y se colocan junto al pueblo...
Cuando terminó, sabía que con los muchachos tenía que ir al grano:
-Bueno, acá en La Plata, nosotros estamos con ustedes. Y no sólo para los juicios laborales, acá estamos todos en la misma...
A los sindicalistas, el apoyo del abogado de Chascomús les importaba más o menos, pero Sergio y su grupo trataban de mover el partido, sacar la militancia radical a la calle, a las fábricas.
-Estuviste bien, Ruso, pocas palabras, nada de guitarra.
-Si, Pablo, pero si estos te ven como un changuito humilde que viene a ayudar; cagaste.
Pablo Pinto y el Ruso se habían ganado un lugar entre los abogados de la CGTA La Plata y hasta atendían a veces en su sede, el Sindicato de la Sanidad, en 5 y 53. Ese mismo día se largaba la huelga petrolera, así que el local hervía de expectativas y tenían que ir a cosas concretas. Arreglaron para llevar a Conrado Storani a participar de un debate sobre el petróleo y la racionalización, que era lo que interesaba en el momento.
-Esta es la manera de acercarse a la masa sudorosa y dejarse de joder con la retórica de comité.
Les decía Karakachoff a algunos militantes del MAP, radicales de tradición familiar que se iban habituando a esta nueva versión del partido. Sergio los llevó a una reunión con los delegados del Taller Naval de YPF, en una casa en Ensenada. Mientras iban, les advertía:
-Hay que coordinar, centralizar, sin organización se nos dispersa todo. La cosa está en la calle.

ESCONDIENDO GENTE

-Sergio, me va a tener que hacer un favor.
-Si, Hipólito, lo que diga.
-Vea, le he sugerido a Ongaro que tome algunas precauciones; y me gustaría que usted tenga la gentileza de acompañarlo... No se, a algún lugar donde la policía no lo encuentre.
-Cómo no, Hipólito.
Los modales de Hipólito Solari Yrigoyen eran tan sobrios, tan caballerescos, que ese 30 de mayo infundían tranquilidad. Sergio Karakachoff y Ricardo Cornaglia estaban en el estudio de Jorge Garland, en Viamonte y Suipacha, impresionados con los sucesos de Córdoba. Solari Yrigoyen, que era abogado de los gráficos y de la CGTA, se había llevado de la sede de Paseo Colón a Raimundo Ongaro y a Antonio Scipione y los tenía en un barcito a la vuelta del estudio.
Scipione era secretario general de la Unión Ferroviaria, radical. Honesto, combativo, querido por los peronistas y mirado con recelo por la cúpula partidaria cuando se largaban los conflictos. En una mesa del fondo, Scipione estaba escondido detrás del diario La Nación; el camuflaje de Ongaro eran una par de anteojos negros. Los dos se subieron con Cornaglia y Karakachoff al Citroen del Ruso y encararon para el sur. Al cruzar a la provincia, el vigilante de la garita del puente Pueyrredón les puso el ojo, pero el Ruso hizo rugir el motor del 2CV y lo metió atrás de un camión con acoplado. Cuando llegaron a una casa en Quilmes, Scipione lo sorprendió:
-El que quedó muy conforme con usted, Karakachoff, fue Cachito.
-La ley de contrato de trabajo es muy clara...
Sergio había defendido a un delegado ferroviario echado con los planes de racionalización. Presentó su demanda amparado en los fueros gremiales y Cachito Pérez recuperó su puesto de trabajo. Pero con las condenas de los tribunales militares de Córdoba y el pedido de captura que pesaba sobre la dirigencia de la CGTA, Scipione sabía que las cosas se habían puesto mucho más pesadas.
-Sí, pero ahora no hay Ley ni Cristo que nos ampare.
Ongaro tampoco la veía fácil:
-Si al Gringo Tosco le dieron más de ocho años, ¿a nosotros qué te creés que nos van a hacer?
Karakachoff y Cornaglia escuchaban en silencio y sabían que no era momento para intentar consuelos. La tarde se hizo larga, hablaron de fútbol y de caballos, pero Ongaro no se prendía mucho en cosas triviales y se mantenía bastante callado. Los abogados al rato se fueron y los dejaron en la habitación del fondo, con promesas de que les iban a llevar una muda de ropa limpia. Cuando Cornaglia se despidió del amigo de Quilmes que escondió a Ongaro y Scipione, le recomendó el más estricto silencio.
-Ojo, que nadie se entere. Mañana acompañalos a la estación.
Tres días después, Ongaro, Scipione y Ricardo De Luca, del gremio naval y secretario de prensa de la CGTA, decidieron afrontar las consecuencias de la represión sin pasar a la clandestinidad. Una comisión policial, de civil, los detuvo cerca de la sede de Paseo Colón. Los soltaron pocos días después.

UN JUICIO LABORAL

-¿De parte de quién?
-De Jacinto Gaibur
-Un momento, doctor.
-Yo no soy doctor, pibe....
-Sergio, teléfono.
Diego Karakachoff tenía que dar los turnos en el estudio de su hermano Sergio, pero la mayoría de los llamados eran un embrollo de militantes, sindicalistas, algunos intrigantes. El Gordo Gaibur era peronista y había dado unas cuantas materias de Derecho en la misma época de Sergio. Y ahora lo llamaba urgente porque le habían librado orden de captura al Gallego Héctor Garay, dirigente ferroviario y secretario general de la CGTA La Plata, donde él también colaboraba:
-Che Ruso, al Gallego ya lo guardamos, pero hay que armar quilombo...
En ese momento, la Unión Ferroviaria estaba intervenida y varios dirigentes estaban presos en Villa Devoto.
-Bueno Gordo, llamá vos a los de El Día, que yo voy a tribunales a ver qué pasa.
Sergio se fue con otros dos del estudio, Domingo Teruggi y el Colorado Luis Menucci eran estudiantes de Derecho y militantes de Unión Universitaria, la agrupación formada por Sergio años atrás. Mingo era el presidente de el Centro de Estudiantes. Aunque Terruggi venía de una familia socialista y tenía muy buena relación con los del peronismo de base, seguía los pasos de Karakachoff. El Colorado sí era radical, pero del lado más tradicional. Los tres miraron la causa, presentaron un recurso de amparo y se fueron a la confitería París a tomar un café.
Unos meses atrás, las agrupaciones estudiantiles radicales de todo el país se habían unificado con el nombre de Franja Morada. El Colorado y Mingo no estaban entusiasmados con la idea de perder la identidad de Unión. Aunque Sergio había sido el padre de Unión, trataba de convencerlos de que la Franja estaba bien:
-Pero Mingo, es lógico, ahora hay que ir aglutinando fuerzas. Además, ¿sabés de dónde salió Franja Morada?
-Qué se yo, Ruso...
-Ah, ¿no sabés? En el 18 en Córdoba, cuando los estudiantes de la reforma se subían a los techos de las facultades tomadas, hacían flamear las estolas moradas de los obispos.
-¿Las que se ponen alrededor del cuello? a Teruggi le salió una sonrisa de anarquista y le parecía cómico que, cincuenta años después, para recuperar la autonomía universitaria, los radicales le dedicaran el nombre a las estolas de los monseñores.
La Franja de ahora se había aliado con los reformistas que seguían a Guillermo Estévez Boero para las primeras elecciones de la FUA. Estévez Boero había presidido la FUA una década atrás, cuando era legal, pero estas elecciones se hacían en plena intervención: la FUA estaba prohibida y los favoritos para ganarlas eran los de la FAUDI (Frente de Agrupaciones Universitarias de Izquierda), que respondían al PCR.
-Miren muchachos, si no consolidamos una fuerza universitaria nacional, tampoco vamos a poder presentar una alternativa dentro del partido. Hay que meterle con la Franja todo lo que sea necesario, ponerse en serio con eso.
-Los de Capital buscan apoyo por arriba... -dijo Menucci refiriéndose a que recibían el espaldarazo de Alfonsín-.
-Sí, Colorado, y a nosotros nos mira Moisés desde abajo -retrucó el Ruso-.
Hablaba de Moisés Lebenson, modelo del radicalismo antipersonalista de los años 30 y fundador del grupo FORJA, con Antonio Jauretche, Raúl Scarabini Ortíz y Homero Manzi. Sergio tenía que cortar la charla universitaria, porque en el estudio había gente esperando. Llegó, se metió en su despacho y su hermano Diego le dijo que los del Taller Naval de YPF habían llegado hace rato. Los petroleros entraron disimulando la molestia de la espera.
-Señores, café, mate...
Diego era un asistente muy prolijo y respetuoso.
-Deciles muchachos que no se van a ofender... Pasen, pasen.
El sistema que había ideado Sergio parecía muy astuto. La empresa había empezado a reincorporar despedidos, con cuentagotas y condiciones. Una de ellas era la de renunciaran al juicio y a la consiguiente indemnización. Para la mayoría de los abogados laboralistas, la reincorporación ya era un triunfo, pero el Ruso quería más.
-¡Minga! Ustedes no van a renunciar a nada.
Los del taller naval miraban azorados. La huelga había sido larguísima y plagada de traiciones de la burocracia. Un año con el único apoyo del fondo de huelga era demasiado. Los petroleros querían trabajar y miraban a Karakachoff como si los mandara al muere.
-Va a salir bien. Esto es así: ustedes van y firman que renuncian al juicio, pero antes me venden el juicio a mí ¿entienden? No hay ninguna cláusula que les impida vender el juicio antes. Después voy yo y lo cobro.
-¿Usted?
-No, todo eso se hace con testaferros.
Al miedo se sumo la confusión. El Ruso les explicaba que era una piratería muy menor para las cosas que se ventilaban en los tribunales. Elsa Marchese, la novia de su hermano Gustavo, era la que figuraba como compradora del juicio. Todo en regla, con escritura pública.
-Es lo mismo que cuando un gitano compra bronce o un usurero compra relojes de oro. Pero también firmamos un contradocumento para que ustedes no pierdan la plata de la indemnización... Cuando le digan que ustedes renunciaron al juicio, ella les dice ¨¿cómo que renunciaron? Si me los vendieron, no tenían un mango y me los vendieron¨.
-¿Y no le puede traer problemas, doctor?
-¿Problemas? No querido, yo voy a cobrar los honorarios por la reincorporación y por el juicio. Gano el doble.
Un mes después de la reincorporación. Elsa se presentó a YPF como la titular de los juicios. El método resultó y hasta Gustavo y Elsa se ganaron unos pesos. Sergio juntó lo suficiente para arreglar el Citroen y se fue a Río Cuarto con su hermano Diego. Tenía que ocuparse de la sucesión y el almacén de ramos generales del abuelo Martín Karakachoff.
-Me vas a tener que aguantar un día en Córdoba, le dijo Sergio a Diego.
El Ruso quería saber detalles, anécdotas, precisiones del Cordobazo y apretó varias citas en pizzerías del centro con gente de todo pelaje. Se sentó con sindicalistas, estudiantes, radicales, marxistas, peronistas, jóvenes, no tan jóvenes. Al fin de la jornada, Diego le preguntó qué había sacado en limpio:
-Que se yo. Por la décima parte de lo que me contaron, ardió Troya. Acá todos quemaron colectivos, todos corrieron a la montada, todos lo echaron a Caballero. Cuando hay que sumar estos te mandan la tercera potencia... Pero me parece que la mayoría no tienen idea del real quilombo en el que estuvieron metidos.

CIERRAN LA REVISTA ¨INÉDITO¨

-A García Lorca le hicieron fama los republicanos y los comunistas pero por cuestiones políticas, no literarias, Marimé. Te lo dice el mismo Borges: era un andaluz profesional.
-Mirá Diego, Borges lo bastardeaba porque fue un poeta que vivío y murió por sus ideas mientras que el se la pasa mirando a Londres y a Ginebra, dejame de joder.
-Pará, ¿de que hablamos?, ¿de política o literatura?
María de las Mercedes -Marimé- Arias Noriega estaba en un ping-pong con Diego Karakachoff. Sergio Miraba a su novia y a su hermano discutir y no se le movía ni una arruga. Era domingo en la casa familiar: padres, hermanos, arroz con pollo y vino con soda. El contrapunto seguía. Cuando Marimé defendió la cantidad de spunik que mandaban los soviéticos, Diego le dijo que los satélites norteamericanos eran más pequeños y versátiles, que estaban mejor programados.
-Además el combustible norteamericano es mejor.
-No me digas que la nafta soviética es mala, Diego...
-Nafta rusa, no me vengas con eso de soviética.
Aunque Sergio se adormilaba con esas discusiones, esos días se sentía reconfortado. Tres años atrás había enviudado. Ahora tenía ganas de casarse de nuevo. Marimé era linda, atrevida, comprometida. Y no le preocupaba que hubiera sido la esposa de su amigo Raúl Kaiselburd. Primero porque ya se había separado hacía un tiempo; se habían casado muy jóvenes y casi por negocios: los Aria Noriega eran los otros dueños del diario El Día. Segundo, porque Raúl ahora andaba en la pavada -chicas bonitas, coche deportivo- mientras que a ellos los unía la pasión de la política, por más que ella fuera de izquierda y él radical. Además, el padre de Marimé y el de Sergio habían sido compañeros de la primaria en Río Cuarto, casi como un presagio. En eso pensaba cuando lo llamaron por teléfono:
-¿La cerraron?
-Si, Ruso. Le pusieron la faja y secuestraron la edición. Raúl está a las puteadas, que quienes se creen que son, que a él no se la van a hacer de arriba. Venite, quiere que vos estés...
Ricardo Cornaglia le contaba que habían cerrado Inédito, la revista de Alfonsín. Mario Monteverde, el jefe de redacción, le hizo un reportaje a Agustín Tosco no bien salió de la cárcel, donde el cordobés proclamaba a los cuatro vientos que iba a seguir luchando. Los de la revista temían por las consecuencias: se rumoreaba que además iban a meter preso a Monteverde.
Esa noche, una barra grande de radicales se encontró con Alfonsín en un bar de Moreno y Entre Ríos y, desde ahí caminaron hasta el departamento de Policía. Ahí los esperaban Karakachoff y Cornaglia. Alfonsín estaba serio, engominado, con traje gris topo, pañuelo blanco en el bolsillo del saco y la corbata metida adentro del pantalón. Con pasos muy resueltos cruzó entre los guardias de infantería. Al cabo de un par de horas salió más distendido.
-Bueno, a Mario no lo van a detener, en eso yo me puse firme; dentro de todo se pudo negociar algo. Lo que dicen es que secuestran la edición, no que cierran la revista...
Alfonsín los invitó a seguir conversando al estudio de un arquitecto amigo en la esquina de Pueyrredón y Santa Fe. Como ya estaban distendidos, la charla giraba en especulaciones sobre el futuro de Onganía y, por supuesto, de Inédito. Cornaglia habló con confianza:
-Mire, Raúl, ellos quieren provocar la autocensura. Saben manejar las cosas: primero represión, después lo dejan actuar solo pero con miedo, ¿no? Lo que digo es que no hay que aceptar la amenaza y si la volvieran a cerrar, hay que sacarla clandestinamente.
La cara de Alfonsín, que ya estaba marcada por las ojeras de la madrugada, empeoró:
-Vea, nosotros no vamos a caer en lo que hacen esos grupos sin historia, que no tienen una verdadera vocación democrática. Por favor, no volemos.
Alfonsín les dijo que se iba a presentar ante la Justicia, a la Sociedad Interamericana de Prensa, y Cornaglia y Karakachoff entendieron que no era el momento ni el lugar para proponer esas cosas. Al mes siguiente, como siempre, Alfonsín escribió la editorial:
...Inédito -el lector lo sabe- tiene una línea definida en la política argentina: democracia integral, Estado justo, promoción del cambio, nacionalismo defensivo, desarrollo por vías no capitalistas, son los parámetros de su prédica modesta y difícil. Fácil es suponer entonces cuán distante se halla de un régimen que liquidó la democracia, ampara la injusticia, sirve al privilegio, conduce al atraso y a extranjerizar el país.¨
Pero también a Inédito le ocurre lo que a cada habitante de la República. En el episodio del secuestro de su número setenta y uno no le irrita la arbitrariedad, supuesto indispensable de todo régimen autoritario. Le ofende y humilla, en cambio, la grotesca teoría que sobre el desenvolvimiento de la prensa sostiene y hace pública el gobierno a través de sendas manifestaciones del ministro del Interior y del titular del Poder Ejecutivo... (esta opinión se vio) al tomar estado público los conceptos vertidos por el general Onganía en ula entrevista concedida al ex presidente de la SIP, John O´Rourke. En efecto, según el diálogo aparecido en distintas publicaciones, no deja lugar a dudas acerca de su concepción sobre las relaciones de la prensa y el gobierno.¨
Sostuvo: ¨Las revistas clausuradas son subversivas. Y nada más que subversivas. No publican lo que es cierto. Estas revistas perturban a mi gobierno. De hecho toda cosa que perturbe la estabilidad gubernamental es subversiva. Si no beneficia a mi gobierno, entonces beneficia a los comunistas (...) Los oficiales del Ejército, desgraciadamente, dedican mucho tiempo a leer tales publicaciones, no entiendo cómo la SIP las acepta. (...) Sigo sin entender la actitud de la SIP a favor de las revistas que perjudican a mi gobierno. Y que favorecen al comunismo.¨
Al final, el editorial hablaba de la existencia de otra Argentina:
Por el otro lado está el país de veras. El que por encima de toda falsedad muestra su fuerza, su miedo y su ira. El que no aguanta más. El de los que luchan. El que resiste. El que triunfará. Nuestro país. Para servirlo, salió Inédito. Por sobrevivir, no lo traicionará.

HACER POLÍTICA

Algunos, con cierto grado de formación sostienen que comenzamos una nueva época, que una ideología a triunfado sobre otra. Es el caso de Francis Fukuyama, y su proclamada teoría del fin de la historia. Otros, sin el sustento científico pero con una audacia inagotable, pregonan la muerte de las ideologías, clausuran la historia reuniendo en una mesa común a políticos y pensadores antagónicos, y niegan su propio origen. Es el caso del Presidente de la Nación, y sus intentos de acabar con toda forma de oposición (aunque esa sea la esencia misma del sistema) y explicar sus decisiones como las únicas posibles.
Mientras tanto otros – nosotros – seguimos tozudamente reivindicando las ideologías, proponiendo nuestras ideas, creencias y valores, concibiendo el poder como instrumento, como medio para transformar, para cambiar lo injusto por lo justo, la decadencia por el crecimiento.
Trabajar, estudiar, amar y hacer política. Recuperar la utopía, plantearnos más que lo posible, reencontrarnos con la mística y la fe en la militancia... construir lentamente pero con firmeza el poder que impulse un proyecto alternativo políticamente valiente y técnicamente viable. Reivindicar (porque quizás por allí pase la crisis) nuestra forma de hacer política: comprometida, sistemática, cotidiana, honesta, siempre con la gente.

Declaración de Avellaneda

Avellaneda, 4 de abril de 1945


"Como la doctrina y el pueblo radical están intactos, lo único que debe hacerse es depurar algunos elencos dirigentes y formar de las nuevas generaciones, los líderes capacitados para afrontar los grandes problemas que se presentan al país"



Imperativo general

La magnitud de los problemas que debe afrontar el país y la transformación social que esta sufriendo el mundo, obligan a todos los argentinos a expresar su criterio sobre la forma en que deben encararse las cuestiones de orden interno y externo. Y si ello es un imperativo general, los que suscribimos este documento nos sentimos aún más obligados, ya que somos integrantes de la UNION CIVICA RADICAL, la gran fuerza nacional del civismo argentino.

Los ideales de la argentinidad

Toda la historia del país es el resultado de una lucha de corrientes populares progresistas, movidas por un profundo ideal de superación, contra oligarquías retardatarias de las grandes realizaciones que debían hacer del hombre argentino un hombre verdaderamente libre. Dentro de ese proceso nacional, la UNION CIVICA RADICAL es la expresión histórica tangible, que desde fines del siglo pasado reencarnó los ideales de la argentinidad, que tuvieron su primera y efectiva formulación en la revolución de 1810. La doctrina del radicalismo, pues, no fue fruto de elaboraciones teóricas, sino la resultante de una larga y dolorosa lucha para instaurar una democracia política, económica y social. Todo esto explica por qué el radicalismo no necesita improvisar un programa y una conducta frente a los interrogantes del mundo y del país.

Concepciones generales

La UNION CIVICA RADICAL, que fue la irrupción del pueblo en la escena política de la Nación, de la cual estaba ausente por la imposición de la fuerza y del fraude, trajo reclamaciones concretas que interpretaban las exigencias de la hora, y, lo que es más fundamental, incorporó a la militancia pública una concepción sobre la vida y sobre la política que serviría de guía para el desarrollo futuro de la Nación. Es así que cualesquiera sean las transformaciones a que asista el mundo, esa concepción será la base inconmovible de la cual los argentinos no se podrán apartar soberanía popular como fundamento de las instituciones; Libertad y derechos de la persona como exigencia de toda estructura social y moral; personalidad de la Argentina frente al mundo; y por encima de todo esto, el hombre como un ser que no puede desarrollarse sino en el clima moral de la libertad.

El radicalismo no quedará a la zaga

En esta época de tránsito entre las viejas fórmulas económico-sociales y las nuevas que se modelarán en el futuro, el radicalismo no quedará a la zaga de la profunda revolución que se está operando en el mundo, porque sus hombres están bajo el influjo transformador de la doctrina del partido que no reconoce otros limites que los impuestos por la moral, la razón, la justicia, la libertad y los ideales de la nacionalidad.

Afirmación política

En lo político, afirmamos el régimen republicano, representativo, federal y parlamentario, fundado en el voto secreto universal y obligatorio, con exclusión de toda forma corporativa, que intente sustituir la voluntad nacional que reside en el pueblo. Pero para que este sistema político alcance todas sus posibilidades de desarrollo, debe alentarse el renacimiento de la vida municipal, ya que el municipio está en la base de toda estructura democrática.

Afirmación económica

La economía, en la vida del hombre y de la Nación, no es un fin sino un medio que permite alcanzar los ideales individuales y colectivos; y su importancia en la hora actual, está en relación directa con la necesidad de asegurar las bases materiales para el libre desarrollo de la personalidad del país y de sus habitantes: liberación económica del hombre argentino y de la Nación Argentina. La tierra será para los que la trabajen, individual o cooperativamente, es decir, dejará de ser un medio de renta y especulación para transformarse en un instrumento de trabajo y de beneficio nacional, y la producción agraria será defendida de la acción de los monopolios y de los acaparadores, haciendo que su circulación y comercialización estén a cargo de grandes cooperativas de productores y consumidores con el contralor y participación del Estado. Nacionalización de todas las fuentes de energía natural de los servicios públicos y de los monopolios extranjeros y nacionales que obstaculicen el progreso económico del país, entregando su manejo a la Nación, a las provincias, a las municipalidades o a cooperativas según los casos. Pero a su vez, a todas las actividades económicas que no estén comprendidas en ese proceso de nacionalización debe asegurárseles una amplia libertad económica, sin trabas artificiales creadas por los poderes públicos, por la especulación o por las grandes concentraciones de capitales. En tal forma se concilian los intereses de la Nación, que es la que debe orientar nuestro desarrollo material, con el principio de la libertad económica, que dentro de un plan para el progreso social argentino, tiene una función creadora que desempeña, mediante la iniciativa privada.
Libertad de inmigración para todo extranjero útil, que venga a radicarse en nuestras tierras: amplio desarrollo industrial, en cuanto el mismo no se funde sobre el bajo nivel de vida de los trabajadores ni perjudique los intereses generales: reforma financiera que libere al trabajo de las gabelas que lo agobian y haga recaer el impuesto en forma progresiva sobre las rentas no ganadas con la labor personal restituyendo a las provincias las atribuciones económicas y financieras que le corresponden dentro de nuestro sistema federal de gobierno.

Política social

En lo social, el radicalismo no reconoce privilegios de clase, de raza, de casta, de religión, ni de fortuna, pero proclama la protección de los derechos que resulten de la capacidad y del trabajo.
Frente a la realidad concreta actual, afirma el derecho fundamental a la vida (alimentación, vivienda, vestido, salud, trabajo, cultura); la necesidad de un seguro nacional obligatorio para toda forma de incapacidad, vejez y desocupación: legislación protectora de los trabajadores del campo y de la ciudad y reconocimiento a favor de los mismos, de la libertad de agremiación y de huelga, para que cada sector de la vida Argentina pueda defender su derecho a las mejoras compatibles con las posibilidades del país.

La cultura

La cultura debe dejar de ser un privilegio de pocos para convertirse en un derecho de todos. El Estado ofrecerá a través de una enseñanza gratuita y laica en todos sus ciclos, la posibilidad de que hasta el hombre más humilde tenga acceso a una educación integral y a una instrucción técnica, científica y artística. La Universidad sobre la base de la reforma universitaria, debe gozar de plena autonomía espiritual y económica para que pueda cumplir su alta función orientadora.

La soberanía

La base de la política internacional argentina es la soberanía política y económica del país, armonizada con nuestra condición de miembro de la comunidad americana y de la comunidad de naciones civilizadas, o sea, según la clásica definición de Hipólito Irigoyen, el gran constructor del radicalismo: «con todos y para el bien de todos».
Pero la soberanía externa carece de significado trascendente sin la vigencia de la plena soberanía popular interna, pues para invocar ante el mundo los derechos del país, se necesita representar la voluntad del pueblo que es la expresión viva de la Nación. Este principio, que tiene validez permanente e inmutable, adquiere el valor de una exigencia perentoria frente a la nueva situación internacional impuesta al país por el poder de hecho, sin una decisión del pueblo ni de sus representantes. Mientras el pueblo no asuma la dirección política de la Nación, por medio de sus mejores valores civiles, ésta no readquirirá la personalidad internacional a que tiene derecho y que ha sido comprometido ante el mundo por la política interna y externa de los gobiernos que ha soportado el país desde 1930. Cuando esto se produzca, la Nación Argentina reafirmará que, ahora y siempre está dispuesta a contribuir a los esfuerzos comunes, para asegurar en el mundo la paz, la libertad y la democracia; y su solidaridad con todos los pueblos que antes, durante y después de esta guerra luchen por esos principios.

Intangibilidad de las libertades

La concepción integral que tiene la UNION CIVICA RADICAL sobre los problemas argentinos, hace que no se reconozca sentido ni trascendencia a ninguna política económica, social, cultural e internacional, si no es sobre la base de la intangibilidad de las libertades individuales, de expresión del pensamiento, de asociación, de reunión, de conciencia y de culto, que deben ser rodeadas de garantías jurídicas tan efectivas que permitan asegurar que se trata de un clima del cual no puede ser privada la persona. Tampoco tiene sentido y trascendencia la adopción de ninguna política económica, social, cultural e internacional si el pueblo no tiene en sus manos los poderes políticos, ya que el programa más constructivo dirigido por oligarcas o dictadores, conduce necesaria y fatalmente a la formación de una burocracia liberticida que ahoga las fuentes del progreso nacional. Por ello, desde 1930, el radicalismo ha contemplado los acontecimientos que se desarrollaron en el país, como estériles esfuerzos de quienes intentan una tarea que no podrán cumplir por carecer del sentido creador de la libertad y de lo popular.

Exigencias inmediatas

Hemos hablado de la realización del programa del radicalismo que es el programa de la ciudadanía Argentina. Pero el cumplimiento de cualquier propósito constructivo tiene exigencias inmediatas cuya consideración no se puede eludir. En el orden general, la desaparición de todas las barreras que se oponen a la normalización institucional y al establecimiento de las libertades, para que la ciudadanía pueda expresarse con todo su vigor, sin tutelas y sin diques artificiales: es decir, libertad de los presos políticos y sociales, levantamiento de la clausura de diarios, e inmediata derogación del estado de sitio y de toda disposición que impida el amplio ejercicio de los derechos constitucionales.

Reparación moral y depuración

En el orden partidario el problema fundamental es el de estructurar y unificar integralmente el radicalismo, para lo cual basta proclamar su doctrina y convocar a los hombres que por su conducta puedan servirla. Porque si los partidos necesitan ideales y programas de gobierno, también requieren integrantes condignos que representen una garantía para la reparación moral que exige la República.
Como la doctrina y el pueblo radical están intactos, lo único que debe hacerse es depurar algunos elencos dirigentes y formar de las nuevas generaciones, los líderes capacitados para afrontar los grandes problemas que se presentan al país. Esa depuración la hará el partido, sin ingerencias extrañas y con su propia disciplina.
Como consecuencia del pensamiento enunciado los radicales que suscribimos este documento, inspirándonos en el bien de la patria.

Afirmamos:

Nuestro propósito de seguir sirviendo los grandes ideales nacionales y humanos de la UNION CIVICA RADICAL, cuya continuidad y unidad histórica es indestructible.
Nuestra absoluta intransigencia frente a todo lo que represente la negación de los postulados de libertad y de reparación moral, política, económica, social, cultural e internacional por los que lucha el radicalismo desde que surgió a la vida pública. Nuestra oposición a que la UNION CIVICA RADICAL concierte pactos o acuerdos electorales, ya que en el juego normal de las instituciones el país debe estar gobernado por partidos orgánicos y el radicalismo, como tal, aspira a afrontar por sí la responsabilidad de estructurar una nueva Argentina.
Nuestra convicción de que la UNION CIVICA RADICAL no debe participar en gobiernos que no hayan surgido de sus propias filas. Esta es nuestra palabra de argentinos y de radicales. Que cada cual diga la suya y que cada cual, como nosotros, tome su puesto de lucha en el lugar que sus convicciones le señale. Nosotros, como siempre, estamos al pie de la vieja bandera del radicalismo, que continúa siendo una esperanza para todos los argentinos.
Declaración de Avellaneda